La máscara se cayó porque la rabia que la engendró ahora la expulsa, ha cumplido su funsión hasta el límite, todo lo fuerte al caer al piso se quiebra y por lo general se rompe.
La máscara se derritió por la humedad del cuerpo, por el sudor y la sed en la garganta, por la sangre también. Los gritos la agrietaron y los sonidos la fueron despegando poco a poco, quien la portaba estaba cansada. La soledad la hizo visible y la mostró, una vez en las manos dejó de tener la fuerza que le otorgaba la oscuridad.
El verdadero rostró salió a la luz, su piel no la necesitó más para protegerse ni del frío, ni del calor, ni de nadie. Los ojos la observaron detalladamente y se avergonzaron de tenerla tan cerca, por eso no evitaron las lágrimas que al salir hicieron doler el pecho, el lado izquierdo, el lado de la mano que escribe. La máscara se cayó, ya nadie la quizó recoger porque ya no servía.

la mascar cae cuando dejas de ser, y me gustaria que te posieras la mascara de mi nuevo blog.