IN MEMORIAN.
La historia que voy a contar la sabe muy poca gente. Mi papá se llamaba Jairo Alfonso, pero yo normalmente lo conocía como "papá". El fallecíó hace algunos años y a pesar del tiempo que ha transcurrido, hasta hace muy poco comenzé a comprender lo que había significado para mi su partida. Creo que el dolor no me había dejado percibir lo que en realidad había ocurrido en mi con su muerte.
Pero ahora estoy lista para contar lo que pasó, tratando de revitalizar mi memoria, ya que muchas de estas cosas estaban guardadas y la caja decía "por este lado FRAGIL".
Mi papá siempre fue un buen padre, fue militar toda su vida y mi relación con él era muy cercana, digamos que ambos eramos un alter ego el uno para el otro. Pero luego les contaré de que se trató exactamente, por ahora quiero hablarles de su muerte.
Un día, quizas el peor de todos, nos enteramos que tenía un tumor cerebral, fue al hospital por un dolor de cabeza y resultó que la cosa estaba mal. El día que me contó mi mamá, lo único que hize fue ir al baño y llorar por mucho tiempo, no tenia ideas fijas, ni sentimientos precisos, todo era muy confuso. Tan solo recuerdo que a solas lloré porque mi mundo empezaba a colapsar.
Al principio estaba muy confundida, le reclamaba a mi papá por lo que le estaba pasando, sin embrago sólo quería estar con él el mayor tiempo posible. Su involución duró mas o menos 2 años, estubo en la casa y era tenaz ver cómo poco a poco, su físico y su ser se iban transformando.
No podía asociar, ni mental ni psicológicamente el hecho de su enfermedad, mi papá siempre fue un hombre muy fuerte, era el centro de la familia en muchos aspectos, y yo no sabía como relacionar la imagen de papá que tenía con la persona que ahora tenía frente a mi.
Yo quizé estar con él, pero en mi ocurrian ideas y sentimientos que me confundían mucho. Me acuerdo que estar a su lado, era pedirle que no se marchara, que luchara por estar aquí. No se si él se dió cuenta de eso, creo que si porque los médicos no entendiéron núnca porque duró tanto su enfemedad.
Ahí es cuando uno entiende que el amor es la fuerza mas aballasadora que tenemos los seres humanos para luchar.
Luego del tiempo, comenzamos a entender que pronto él se iría. Cada una por su parte empezó a hacerse a la idea. Estabamos cansadas, dos años en una angustia y en un no saber que pasará, aunque la muerte estaba tan cerca, la esperanza, así sólo fuera en sueños, también era nuestra última opción, o quizás la única que teníamos para no morir con él.
El ejemplo mas bonito fue ver a mi mamá a su lado, se miraban y se veía el amor entre ellos. Era a mi mamá a la única que recordaba. Cuando la veía, su rostro cambiaba y el de ella también se transformaba en ternura y dolor.
Un día antes de su muerte, entró cada una a su cuarto por separado y sin quererlo le dijimos adios. Yo le escribí algo, me acuerdo que le agradecí por todo lo que había hecho por mi, le dije que se fuera tranquilo que nosotras ibamos a estar bien, que era para mi lo mas grande pero que necesitaba decirle adiós, que lo veía cansado y que el deber estaba cumplido. (Quienes conocen el mundo militar saben lo que eso significa).
Al principio lo miré y no quería verlo, pero esa realidad tan fría estaba frente a mis ojos y era imposible no verla. Antes era él quien me decía que no me preocupara, ahora era yo quien tomaba su mano y en un acto de verdadero amor, le décía que podía irse, con la única condición de que ahora fuera mi ángel, que no se olvidara de mi porque con su partida, él se estaba llevando toda mi vida.
Salí de la habitación, sabía que el momento había llegado, mis lagrimas eran no sólo de desprendimeinto y de dolor, sino también de angustia frente al futuro que llegaba sin él, frente a la incertidumbre del padre que muere y el pilar mas fuerte de la vida de uno que no sólo se resquebraja, sino que sencillamente se va.
Por la noche, curiosamnete estabamos todas, mi mamá y mis hermanas, en la habitación. Digo curiósamente porque en esa época nosotras ibamos al colegio y entre semana no era normal estar en el hospital. Veiámos televisión y de repente un vaso se partió por la mitad en frente de todas, nosotras nos miramos y no dijimos nada, el silencio era la única respuesta posible.
Sabíamos que él hombre que estaba frente a nosotras, que era nuestro padre y esposo, se estaba despidiendo. Ya no tenía fuerzas, ya no podía más. Ya su corazón estaba cansado, ya estaba listo para irse. Y creo que con ese acto nos estaba diciéndo que él sabía que nosotras también estabamos listas para verlo partir.
Al otro día, nos avisaron que había muerto.
Al otro día mi corazón empezó a buscar de nuevo.
Yo me perdí con él,
hasta hace muy poco lo recuperé,
y con él encontré esta historia.
Mi hermana soñó con él hace poco y esto fue lo que le dijo:
"No se imaginan las maromas que estoy haciéndo para que todas ustedes esten bien"
A tu memoria padre.

darius dijo
Uy. Una amiga mía está actualmente en el trance de no saber de qué va el futuro por culpa de una pancreatitis de su papá. Es muy valiente de tu parte compartir una cosa así de fuerte y personal. Gracias.
3 Agosto 2005 | 02:20 AM