Los seres humanos siempre nos inquietamos por tratar de comprender la época en la que vivimos, cada generación intenta percibirse a si misma a través de los sucesos históricos de los cuales es partícipe.

Nuestra generación es la generación de los padres que estuvieron en la época de las guerrillas en Latinoamérica, combatiendo con ellas o en su contra, la de después de las dictaduras y de la guerra fría. La generación después de los bloques.

Nuestra generación tuvo que aprender inglés casi a la fuerza, creció con Mickey Mause y siempre soñó con conocer Disneyworld.

No somos la generación de la electrónica pero nos ha tocado vivir con eso, vivenciamos el surgimiento del MTV latinoamericano, somos los de la marihuana y las pepas juntas. En nuestra niñez fue poco lo que oímos hablar acerca del homosexualismo, pero en nuestra juventud eso se volvió normal.

Nuestra generación media entre un mundo viejo y uno nuevo que llega. Nos educaron desde una cultura de lo oral pero somos netamente visuales. Contemplamos a través de la pantalla del televisor todas las otras posibilidades de mundo que se antojan como futuras.

La televisión nos enseño la historia a través de las grandes trasmisiones del espectáculo, desde partidos de fútbol, juegos olímpicos, conciertos de Rock y hasta la caída de las torres gemelas. No nos apegamos a grandes ideologías, pero eso no quiere decir que no seamos políticos, simplemente no nos gusta comprometernos por tradición.

Vivenciamos la guerra del Golfo como un espectáculo de la CNN, conocimos los juegos de video desde muy temprano y luego nos familiarizamos con las computadoras y nos volvimos fanáticos de la Internet.

Nosotros también soñamos alguna vez con cambiar el mundo. Vivimos una gran incertidumbre ante el futuro, creemos en las posibilidades y nos empeñamos en construir la historia personal que mas se asemeje a la felicidad. Ya no hablamos del nosotros sino del mi y del yo. Se dice que ésta es una generación sin padre, sin metarrelatos y sin revoluciones...Nuestra generación.