Una vez más...Ella.
Se levantó y se miró en el espejo, sus ojos no eran los mismos que había visto la noche anterior antes de acostarse.
Luego observó sus manos, al igual que sus ojos támpoco eran aquellas que siempre la habían acariciado.
Frente a la sopresa del nuevo rostro y de las manos que no eran suyas, bajó rápidamente las escaleras del segundo piso de su casa para bucar su cartera.

Una ves la encontró, la tomó, la abrió, sacó la billetera, y encontró la foto que se había tomado tan solo hace algunos días.
Al verla y revisarla detalladamente, comprendió que esos ojos sí eran los de ella, que esas manos seguían siendo las mismas.
Entendió entonces, que la que había cambiado... era ella.
