Hoy me levanté distinta, más cercana.
No quiero parecerme a mi madre porque no soy ella, tampoco a mis hermanas, no quiero seguir un camino que de nuevo haga que me pierda sin retorno, no quiero tener miedo, el miedo inmoviliza, no quiero reclamos de ningún tipo, ni dar explicaciones, ni hacer cosas por complacer a los demás, para que no se molesten...
Recuerdo tanto las palabras de mis padres: "Habla pasito, no hagas mucho ruido que la verdad nos duele" y por qué les duele tanto, y por qué quienes debiéron ser los adultos se comportaron como niños y yo que era la niña tuvé que asumir un rol que no me correspondía.
Me cansé, de estar en silencio, de guardarme carcajadas porque otros duermen y uno no los puede despertar, me canse de creer en un Dios lejano que no mira ni siente, prefiero sentirlo cercano, como el eje de mi corazón.
Me cansé de los miedos y de las palabras que a tiempo núnca se dijeron, de pensar tanto me canse, de no tocarme por mis propios medios y de no escuchar lo que tantas veces mi niña me repitió: "no me dejes sola que allá afuera asustan".
Me cansé de no confiar que en el mundo de allá afuera, el que juntos compartimos, existe la bondad y que mientras yo no me abandone a mi misma, no tengo porque temer.
Además un ángel me cuida..

Andrea dijo
Siempre hay un angel, a veces se muestra, a veces no, pero siempre esta. El mio ahora duerme.
15 Mayo 2005 | 01:45 AM