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La Coctelera

BlackCat

Ten cuidado con lo que sueñas porque los sueños se cumplen....

10 Mayo 2005

SUEÑOS/DREAMS

1.

Ese día se levantó temprano y como siempre en las mañanas estaba lloviendo. El cielo avisaba un sol de medio día y eso hizo que su esperanza en que todo saldría bien se avivara. Miro el reloj despertador y lo apagó previamente a que éste sonara, era habitual para ella despertarse poco antes de la hora programada. Se dirigió al baño y se ducho pensando en cual debería ser el atuendo apropiado para la cita. Descarto los jeans rojos y prefirió elegir una muda oscura, una camisa negra y un pantalón del mismo color. Sin saberlo, siempre que quería sentirse protegida elegía este color para pasar desapercibida. En la cocina no había nada que le provocara en ese momento, pero decidió comer algo para evitar el dolor de estomago horas mas tarde.

Hizo unas cuantas llamadas para cancelar algunas citas y saludó a su mamá, eso siempre le traía buena suerte. Antes de salir se persigno, al bajar al sótano del edificio para tomar el auto, se dio cuenta de que las llaves se le habían olvidado y tomo de nuevo el ascensor para recogerlas. Al lado de la mesa de noche encontró de nuevo la carta que había recibido la noche anterior, recordó que fue gracias a una línea al final de la carta que ella había aceptado cumplir la cita. “si no llegas no importa, igual te estaré esperando”. Sabía que esa había sido una sentencia. Quien la escribió la conocía tan bien, que percibía que con solo escribir eso al final ella llegaría.

Recordó de nuevo la dirección, pero algo en sus planes cambió. En desbe tomar el auto optó por un taxi, así evitaría perderse, deseaba llegar antes para pensar un poco mejor en lo que iba a decir y para reconocer y así familiarizarse un poco mas con el lugar. La ciudad ya estaba en pleno movimiento, el señor del taxi se notaba un poco cansado y le aburrió hablar con él acerca de la última noticia, que aunque fuese seria para el país ya no le asombraba. Decidió tararear en la mente la canción que sonaba en la radio, mientras el taxista hacía un monólogo al que ella apenas acentuaba con la cabeza cuando éste pedía su aprobación.

Al llegar al lugar se dio cuenta de inmediato que él ya estaba allí, ella lo vio pero este no tenía ni idea de que ella ya había llegado. Pagó el taxi, sacó de la cartera un cigarrillo, no tenía ganas de fumar y sin embargo lo encendió y fumo como si fuera la última vez en que lo haría. Se dirigió al restaurante en el que era la cita, ya estaba por acabarse el cigarrillo, inmediatamente encendió otro y se dirigió a la mesa donde él se encontraba.

Juan esta ves la vio y ella sostuvo su mirada, se arreglo el pelo y camino de forma mas lenta, como si él fuese una cámara que grabara en ese momento la llegada de una diva que todos los hombres admiran, pero en la mente de ella solo estaba la mirada de él.

Se acordó en cuestión de segundos que parecen horas, de la noche en que ambos se conocieron, recordó eso como una película, pero en el momento en que estaban a punto de besarse, se acordó de lo que había pasado hacía tres meses y la película que quiso recordar no tuvo fin, o si lo tuvo, pero no el de los amantes que se besan en la noche y creen que vivirán felices por siempre.

Volvió a verlo, pero esta vez la mirada fue de reclamo por todo lo que había pasado. Se saludaron como si fueran buenos amigos. Una sonrisa en el rostro de él no logró que ella cambiara su semblante, no expresó nada, ni dolor, ni odio, ni amor. Él se dio cuenta que quizá lo de la cita no había sido una buena idea, pero no podía irse, sabía que lo mínimo que ella necesitaba era hablar. Se sintió culpable pero no dejo que ella lo notara.

_ Al fin te vas o te quedas? – Pregunto Lía.
_Mañana me voy a las 8:30, el vuelo sale desde Bogotá con escala en Madrid, en el aeropuerto de Barajas y de ahí sale para Frankfurt – Él contestó.
_No te pregunté nada acerca del itinerario, me basta con saber que te vas, tu sabes que desde que te subas al avión tu vida ya no será mas cuestión mía. - Le dijo Lía.
_No te importaría si el avión se estrella verdad? – Irónicamente preguntó Juan.
_Tu sabes que no. – Contestó Lía casi entre los dientes.

Él la miraba como de costumbre, sus palabras no le inquietaron, la conocía muy bien y sabía que ella era de las que tomaba decisiones definitivas y para siempre, por lo menos eso era lo que dejaba ver cuando se sentía segura. Prendió un cigarrillo, miro los mentolados de ella y se dio cuenta de que ya casi no habían, este hecho la delató y le dio a él un poco de certeza de que la dureza de ella no era mas que la forma que tenía para no derrumbarse, pero que por dentro le pedía a gritos que se quedara y que no hiciera lo que según ella iba a dañar su vida para siempre.

Mientras fumaban y hablaban acerca del sol de medio día, él logró percibir una lagrima en el rostro de Lía, no le dijo nada porque era mejor que ella pensará que tenía todo bajo control, él no quería hacerle mas daño y sabía que si la cuestionaba era fácil que se derrumbara.

_Tienes algo con Elisa? – Preguntó Lía mirándolo a los ojos para ver hacia donde se dirigía la mirada de Juan. Ella sabía que si miraba a la izquierda era porque le mentía.
_Como se te ocurre, ella y yo sólo somos amigos. – Contestó Juan como cualquier hombre que se sabe descubierto.
_Bien, sólo quiero descartar opciones. Te he notado mal desde que llegaste, aunque no me lo hayas dicho, me he dado cuenta de eso y sólo quiero cerciorarme. Mi mamá te mandó saludes. – Lía supo que el mentía e intentó cambiar de tema.
_Le contaste algo? – preguntó Juan casi aliviado porque las preguntas acerca de Elisa, su antigua novia, habían cesado.
_No. Esto es solo de los dos. Por qué lo hiciste Juan?. – Lía por fin le hizo la pregunta que tres meses atrás no pudo hacerle
_No quiero hablar de eso. – Contestó Juan con intenciones de dar por terminada la charla. Era preferible que hablaran sobre Elisa y no acerca de aquello que era aún tan íntimo para él.

Juan percibió un aire que no le gustaba, sintió como si alguien hubiera descubierto un gran secreto que él prometió jamás develar y por fin decidió contarle como había ocurrido todo.

_Quise volver porque te extrañaba, allá la vida parece como una cárcel, si no tienes papeles no eres nadie, y yo siempre ha pensado que nunca he sido nadie y eso no me incomodaba, pero lo que no soporté, fue la idea de pensar que lo seguiría siendo por el resto de mi vida, así que opté por un camino seguro. Sabía que con plata podía estudiar y hacer todo lo que quisiera, pero lo primero era conseguirla y ya esta, la conseguí. Para poder viajar tuve que traer en la maleta mas de cien millones de dólares encaletados. – Contestó Juan en un tono seguro para que a ella no le quedaran dudas.
_Hablas de eso como si fuera lo mas normal del mundo verdad?. – Preguntó Lía.
_Hablo de eso como una opción, como la única. En este país las cosas son difíciles. He visto como mi papá toda una vida se ha dedicado a trabajar para tener tan solo una casa, un carro que ya le robaron y para pagar cada mes miles de deudas, ese es el destino de toda la clase media en Colombia. Yo quiero estudiar, tener mis cosas, ser alguien. – Juan sabía que con ella esos argumentos no importaban, pero respondió sólo para que Lía quedara tranquila.
_Pero a costa de que Juan?. De tu tranquilidad?. – De nuevo dijo ella con tono casi maternal.
_A costa de un futuro mejor. – Contestó Juan sin mirarla a los ojos.
_Mira Juan, a mi no me importan tus razones, con ellas o sin ellas me das lo mismo, ya escuché lo que tenía que escuchar. Yo me voy porque se que me puedo salvar, y sálvate tu como puedas. Al fin te vas? – Preguntó Lía mientras tomaba sus cosas para salir del lugar.
_Eso no tiene discusión. Me voy. – Dijo él.

2.

Todo esta tranquilo, no hay ninguna novedad, excepto el frío que corre por mis venas y los centenares de pensamientos que no me dejan en paz. Estoy seguro de que esta es la mejor opción, mi madre ya dispuso todo para cuando llegue a Europa y es mejor seguir con esto que parar antes de haber hecho la vuelta. –pensó Juan para si mismo mientras recorría el aeropuerto el Dorado de Bogotá horas antes de su vuelo.- .

Juan entró al baño para tomar un tranquilizante que le calmara los nervios, se lavó el rostro y las manos, se acomodó la nueva chaqueta que acababa de comprar y revisó sus papeles, se cercioró de que todo estuviera en orden. En la billetera encontró la foto de Lía, no quería meterla en problemas, por eso la rompió y la tiro a la caneca y con ella, quiso botar todo el amor que alguna vez sintió por esa mujer.

Sin embargo decidió que los recuerdos con ella jamás los iba a olvidar, en ese instante era lo único que tenía para sentirse seguro y los guardo como un nuevo gran secreto que jamás iba a develar. Se persignó, se acordó de que ella le había alguna vez hablado de Dios y tomó esto como un agüero de buena suerte. Se miro de nuevo al espejo y notó en su mirada el vacío de una vida llena de problemas que nunca había logrado superar, exceptuando los meses en que estuvo con Lía y sentía que todo estaba bajo control, sabía que ella tenía algún tipo de conexión con el Dios que tanto le nombró y que era como un ángel que la vida le había regalado sin habérselo merecido, o por lo menos eso era lo que él pensaba.

Al salir del baño, miró el reloj, eran las 8 de la mañana. Alzó su mirada y se encontró con Lía. No entendía que era lo que pasaba. Al principio pensó que era tan solo un espejismo, pero al sentir su olor y al ver su mirada, se dio cuenta que eso era lo mas real que en ese momento estaba viviendo.

3.

Ambos se dirigieron a la cafetería, él sabía que ella pediría un café y él decidió ordenar lo mismo, incluso optó por un cigarrillo mentolado que ambos se fumaron juntos como la primer vez en que se conocieron. Se acordó de ese día, de la vez que ella tomó su codo para que no se perdiera en medio del tumulto, pero no dejó que ningún pensamiento se le atravesara por la cabeza y lo hiciera retornar al cielo que ya hace mucho tiempo había dejado.

4.

Lía sabía que debía ir a despedirse de Juan antes de que éste tomara el vuelo. Aunque no le gustaban mucho las despedidas, prefirió ir al aeropuerto antes que cargar con la culpa de saber que pudo haber hecho algo por él y no lo hizo.

Lía entro al baño, al salir miro que su reloj marcaba ya las 8 de la mañana, pensó en que el tiempo se acababa. Al salir del baño, ella se encontró de frente con él, sintió como si el mundo se paralizará, creyó desmayarse pero no dejo que él notara nada. Al ver su mirada, recordó el vacío en los ojos de él, pero también recordó que ese hombre que tenía en frente había sido quien en algún momento le había devuelto las ganas de vivir, de nuevo sintió la gran nobleza que siempre la apasionó de él.

Ella lo invitó a que se tomaran algo. El pidió un café y un cigarrillo de los que a ella le gustaban y que siempre le critico por ser una costumbre de la gente bien como él le decía. Lía se sorprendió de esto, sabía que él ya la conocía y que no le importaba ser parte de su mundo. Mientras llegaba el café, sintió una ganas inmensas de llorar, de derrumbarse en sus brazos o de irse con él sin importar a donde. Pero Lía sí sabía hacia donde era que él se dirigía, y la sola idea de pensarlo la hizo volver en si.

_Te acuerdas esa noche en el bar cuando te pedí que jamás me dejaras caer y tu sin conocerme me abrazaste y me dijiste que eso jamás ocurriría?- Le preguntó ella.
_Me acuerdo de eso y de cuando no dejaste que me perdiera – Contestó Juan con la usual ternura con la que solía tratar a Lía.
_Pero finalmente me dejaste caer y te perdiste, no es cierto? – dijo Lía sin dejarse seducir por su tono de voz.
_Finalmente aprendimos a hacerlo solos – Contestó Juan sin mirar hacia ella.
_Para mi sí lo fue Juan. Desde el día en que me vine para Colombia, sin entender bien tu afán por que me devolviera, y después de estos meses en los que tardaste para volver, le pedí a Dios que me ayudara a solucionar mi situación contigo, pero jamás pensé que este iba a ser el desenlace. Tu eres bueno Juan, que pasa? – Lía hizo por fin su último intento.
_Tu no me conoces bien eso es todo. – Juan contestó como si le hablara a una desconocida que no tiene derecho a preguntar.
_No fueron suficientes tres años verdad? – Preguntó Lía de Nuevo.
_La vida que ahora tengo es diferente, no voy a dejar mis sueños por nada ni por nadie. – Contestó Juan como si fuese de piedra.
_Antes de tomar ese avión tienes un último chance, la oportunidad de tener una vida de verdad, con todo lo que eso implica, con problemas. Aquí puedes hacer lo que quieras, es mas difícil, lleva tiempo, pero puedes. Tu ya tienes una carrera, vas a botar cinco años de estudio a la basura?. Vas de dejar ilusionarte por todo lo que ellos te venden sin entender que tu tan sólo eres un muñeco que pueden botar cuando ya no sirva?. Te vas a comer el cuento tan fácil?. – Le dijo Lía con el tono alterado.
_No tiene discusión. – Contestó Juan como de costumbre dejando claro que la conversación concluía.
_A la mierda con eso. Mírate como estas. Desde que llegaste no te he visto un segundo en paz. A veces pareciera que la vida se te hubiese salido de las manos. No te has quedado quieto ni un instante, actúas como si todos quisiéramos hacerte daño. A veces tenemos que estar quietos, hay momentos en la vida en que lo único necesario es quedarse parado y ya esta. – Lía insistía.
_Si has venido para que cambie de decisión estas muy equivocada. – Dijo Juan.
_Bueno Juan, como quieras. A nosotros nadie nos obligó a estar juntos. Tu eres libre y yo se que debo dejarte ir si eso es lo que quieres. Me duele en el alma ver hacia donde te estas hiendo, pero no soy quien para impedírtelo. Eres libre Juan. Por primera vez en tu vida puedes decidir entre dos caminos perfectamente claros y ya veo por cual decidiste. Así como un día llegue a tu vida me voy, te dejo toda la libertad que necesitas para que hagas lo que quieras, pero conmigo ya no cuentes para nada, no me llames, borra mi correo, piérdete de mi vida por siempre. – Dijo Lía dando por terminada la conversación.

5.

Los dos escucharon el último anuncio para ingresar a la sala de emigración. Él se paro primero que ella. Ella se quedó sentada mirando a cualquier parte menos hacia Juan. Él sabía que cuando ella no lo miraba a los ojos era porque algo grave estaba pasando, sin embargo trató de llamar su atención pero todo intento fue inútil.

Él se fue sin decir nada, caminaba lento y sabía que ella lo miraba. Mientras avanzaba, fue como si las palabras de Lía se le clavaran en el pecho y en la mente. Recordó cada frase, cada ejemplo, cada insistencia que ella le hizo para que no se fuera . Sintió una ganas inmensas de llorar, de tirarse al suelo y esperar a que ella llegara para levantarlo y decirle que todo estaba bien. Le pidió a Dios devolver el tiempo, sus piernas temblaron como nunca antes. Guardo sus manos en el bolsillo para que el sudor no lo delatara.

Al mirar atrás para volver hacía ella y dejar toda esa estúpida ilusión que se había creído, se dio cuenta de que ella ya no estaba, ambos se habían perdido y él no tubo mas opción que seguir caminando en la misma dirección. No sabía cuando la iba a volver a ver.

Juan tomó el vuelo con destino a Madrid, en su maleta llevaba cien kilos de coca colombiana y un millón de dólares falsos bien encaletados, un pasaporte falso, los mil sueños que hecho en el bolsillo y el recuerdo de una vida tranquila a la que renunció.

6.

Ya ha pasado un año del viaje, finalmente Lía pudo reconstruir de nuevo su vida, comprendió que haberse separado de él fue la mejor opción que pudo tomar para ser feliz. Hoy día se encuentra sola, esta saliendo con alguien que conoció hace poco, esta mas tranquila y lleva las cosas con mucha mas calma que antes. Sabe que todo esto no fue fácil, que dolió y aunque a veces se sintió desfallecer, logró confirmar que todo en la vida ocurre porque existen planes que nos esperan, en un futuro que aunque incierto es con seguridad mejor.

Por su parte Juan tuvo que volver al país deportado. Hoy día sigue saliendo con su antigua novia Lisa, todavía llama a Lía con excusas que el mismo desconoce, se encuentra desempleado y algunas veces se le ve llorando en el café donde conversó con Lía por primera vez.

servido por blackcat 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Ricardo

Ricardo dijo

Por lo que veo, te haz lanzado sin reparos y aparentemente sin temores. Que bonita letra tienes…ojalá podamos leerte a menudo. Felicidades por este comienzo...

10 Mayo 2005 | 05:04 AM

JAM

JAM dijo

Que suspiro que me has arrancado al final de la historia, historia no muy ajena a cada uno de nosotros colombianos.
Es lamentanble que algunos tengan que optar por esto, por dejar de lado y por aspirar a cosas que humana y dignamente es cierto que no podemos alcanzar del todo, la ambicion es enorme en muchos, y solo consiguen darse cuenta que a lo mejor no era la mejor alternativa.
Mientras se actue bien, las cosas estaran bien.
De nuevo disculpas por la ausencia de tildes en mi comentario.
Saludos

24 Septiembre 2005 | 02:10 AM

blackcat

blackcat dijo

Muchas gracias por tus comentarios JAM, me anima mucho saber que personas como tu me leen, ma subiste el ánimo un montón, espero que me sigas leyendo, espero que algo bueno podamos encontrar a través de éste medio.

Respecto a lo que me preguntaste a "desaprender", me refería sobre todo a dejar de escuchar las voces que todo el tiempo han querido saber que es lo que debemos hacer, casi todas voces externas que luego con el tiempo hemos interiorizado tanto que se vuelven nuestra propia voz, olvidando lo mas importante, la voz del corazón que es la única a la que debmos escuchar, lo peor es que núnca nos enseñaron a escucharla.

GRACIAS¡¡¡¡¡

PD. UNO NUNCA ESTA CONCIENTE DE LO QUE PUEDE HACER POR OTROS.

Adri.

24 Septiembre 2005 | 05:27 AM

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29 Agosto 2006 | 01:02 PM

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