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La Coctelera

BlackCat

Ten cuidado con lo que sueñas porque los sueños se cumplen....

Categoría: Historias

21 Octubre 2005

Entre los pies y el corazón

Camila sentía que había algo en su ser que la impulsaba a jugar y ese algo lo asociaba directamente con el corazón.

Me dijo que era agosto, que empezaba octavo semestre de medicina, y que su padre ya le había advertido sobre los peligros de distraerse con el juego, porque él, aunque amante del fútbol, consideraba banal el hecho de que ella participara tan de lleno en ese deporte. Sin embargo ambos se entendían bien y eso era suficiente en su relación.

Un día de ese mes, se levantó temprano, se arregló, desayunó mas bien con calma y salió rumbo a la Universidad. No había dormido mucho, la noche anterior estuvo un poco nerviosa, esperaba con ansía los partidos que venían y no quería que a su equipo le fuera mal , su mayor sueño desde pequeña siempre fue jugar al fútbol, y ahora después de tanto esfuerzo pertenecía a la mejor selección de fútbol femenino de su Universidad. Por eso en los campeonatos lo entregaba todo y en esa fecha el fútbol era su única ilusión.

Cuando llegó vio la cancha de siempre, la física y también la que tenía en su mente, pero fue como si las viera por primera vez. No había nadie, así que aprovechó para calentar sola sin que la interrumpieran, concentrarse le daba tranquilidad y le permitía sentirse segura antes del encuentro. Estos momentos la acercaban a si misma, estaba con su cuerpo, y sabía que en medio de esto su alma se las arreglaba para darle el respiro necesario.

El tiempo transcurrió, el cuerpo empezaba a reaccionar al estímulo, Camila no pensaba en ella, pero en medio de la gente que iba llegando, la vió y una vez fue suficiente para reactivar su memoria y para comprender que aunque ya no estaban juntas, definitivamente el fútbol no era tan sólo su pasión, sino el deporte que la niña mas linda del mundo practicaba junto con ella.

Hace unos días se habían visto, no recordó la fecha exacta, pero sabía que el encuentro no había terminado bien porque parecía que ambas tenían la cabeza revuelta, la situación entre ellas era casi intolerable y se sentían cansadas, las preguntas se habían vuelto insoportables. Nunca quisieron abrumarse tanto, lo único que querían era ser sinceras pero parece que eso en su mundo les costó bastante. Ese día sólo se vieron y en un intento por no decir nada su silencio lo dijo todo sin que se dieran cuenta, ninguna habló, pero eso bastó para que no siguieran siendo inmunes la una respecto a la otra.

15 minutos pasaron mientras se encontraron, los 15 minutos mas largos de sus vidas, ella la miraba, Camila la miraba también mientras recordaba, me contó que en su relación las reglas no fueron aliadas como lo habían sido tanto tiempo en el fútbol, no pudieron encontrar su propio arco y empezaron a buscar el de su rival. Era como si sus pies no estuvieran con ellas, como si no le obedecieran al corazón, al corazón no querían obedecerle, no deseaban ese infierno, tan sólo querían jugar como hasta ahora, pero en el juego su corazón estaba mandando, nadie lo sabía, pero Camila se desprendió de su cuerpo para engancharse con el alma de otra persona, y eso la hizo torpe en el deporte, hizo que se tropezara, su cuerpo no fue mas su aliado y tuvo que escoger.

El juego ya había comenzado en sus cabezas desde hace algunos meses y eso era lo que Camila me estaba diciendo. Que en su cancha, en su cama, la de sus mentes ahora sentía que eran rivales, los cuerpos que habían estado cerca para amarse, en su juego no se entendieron más, en medio de ellos sus miradas eran la revancha por los silencios, la indiferencia y el dolor que cada una asumió sin que la otra se diera por enterada. Entre tanto se volvieron la cabeza un caos, el que con seguridad tenían desde hace tiempo, intentaron darse la llave que abría sus vidas, pero olvidaron que esa era imposible de regalar y al parecer murieron en el intento de salvarse mutuamente, lo difícil fue enterarse que estaban jugando en equipos contraríos, por eso su comunicación núnca fue suficiente y eso fue algo que ambas notaron desde el principio.

Camila era buena, muy buena con el fútbol, pero sus sentimientos le jugaron una mala pasada y por primera vez se sintió dividida. Algo adentro le indicaba que ambas cosas no se podían tener al mismo tiempo, dos pasiones tan fuertes era imposible que una sola persona las llevara consigo por mucho tiempo. Sentía que ya había corrido bastante, que no tenía fuerzas, que simplemente no quería intentarlo más.

Me comentó que cuando la conoció no pensaba lo mismo, tenía muy claro que era lo que quería para su vida pero ella vino y le revolvió todo. Camila fue feliz con eso, con su compañía, con la tranquilidad de saber que había algo que compartían, no quería preguntarse por ese extraño impulso, nunca antes había sentido algo así por otra persona, pero le bastaba con saber que lo vivía y en medio de su serenidad estaba contenta, seguramente comprendía lo que era encontrarse con alguien en el camino y sentirse bien con eso. En sus otras relaciones Camila se fijaba en cosas que ahora le eran insignificantes, con ella no sentía ningún tipo de presión, la simple idea de compartir y de encontrar apoyo fueron su motivación y eso le daba fuerza.

Camila amaba en ella su fortaleza y su debilidad, lo femenino y lo masculino juntos, tan claramente diferenciados y tan comunes, una sola persona portaba esas dos dimensiones y darse cuanta de eso le asombró, le indicaba la integridad de un mundo que a ella le habían ensañado a medias, por pedacitos, y que ahora intentaba unir. Su relación le significaba la completud y la posibilidad de burlarse de tantos convencionalismos para hallar la felicidad.

En el juego como en el amor siempre se necesita a un otro, no sólo a los del mismo equipo sino a un contrario y Camila cometió un error que a casi todos los seres humanos nos cuesta bastante, jugó y no contó con ella, sintiendose sola no se pudo acercar, no había un otro y por eso sentía tanta rabia, sus preguntas, sus miedos y sus inquietudes fueron siempre las propias y era como si no tubiera a nadie, no la dejaron entrar y Camila odiaba los monólogos, el amor que sintió fue su cuestinamiento, el campo de juego de un momento a otro fue inmenso, su vida demasiado grande y se sentía lejos aunque ella la seguía acompañando. Se apartó porque quería pensar, pero conocerla y la soledad que eso implicó, la ayudó a descender buscando sentirse acogida, esta vez estuvo en el lugar indicado, en su propio ser, con su propio dolor y su imposibilidad, en ese lugar que nos dice que estamos en el hogar porque somos nosotras mismas o por lo menos a eso nos estamos acercando.

Salió literalmente a la cancha y jugó, perdió porque estaba sola, no sintió tristeza como era de esperarse, sabía que el día en que se enamorara iba extraviar no sólo el corazón sino también los pies, pero asumió el riesgo. Ahora Camila juega en otro equipo, en realidad no juega, se limita a observar. Todos los días es como si le regalaran sueños, la ve jugar en sus recuerdos y se esta viendo así misma, ese es su trofeo y en eso radicó su triunfo.

Esta historia me la contó hace poco tiempo, nos vimos en la Universidad, mientras hablamos la noté tranquila, y eso me dió la seguridad de que personas como ella logran arreglárselas para entender con el tiempo lo que les ha sucedido. Ayer le mostré lo que escribí, creo que hoy nos vamos a ver para tomar algo, le pedí que me hiciéra algunas sugerencias, ella también escribe.

Dedicado a mis dos amigas pasionales a quienes les encanta el fútbol. Porque me pude imaginar una realidad diferente.

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3 Septiembre 2005

Lo que núnca antes te había dicho.

Llegaste cuando no quise ser mas inaccesible, me pregunté a cerca de cómo podría tocarte el alma, para acercarme y sentirte, decidí estar contigo. Inventé historias en mi cabeza que jamás llegaron a ser verdad, pensé en salvarte, para mostrarte un mundo distinto al cual puediéras tener acceso, para que dejaras tu pasado si eso era lo que querías y entendiéras que la vida da oportunidades donde menos pensamos hallarlas. Esperando que te encontraras, para que sanaras tantos remordimientos, culpas y abandonos, para que tubiéras un poco del cielo que yo ya tuve.

Pero no, tú quisiste quedarte solo, hiciste el intento pero te faltó el impulso definitivo, tenías mucho miedo, no supiste cómo moverte fuera de tu ambiente, no soportaste las críticas, no sabías cómo tomar la decisión. Optaste por la seguridad que otarga lo ya conocido. Fue entonces cuando decidiste contarme la verdad a cerca de tu vida, tuve que elegir y opté por una vida distinta a la que me ofrecías en ese momento.

Las personas se van sin despedirse, pero tú no querías sin embargo irte, y te lo pedí mil veces, te dí explicaciones, razones y ni siquiera mis gritos los escuchaste, acostumbrado a conseguir siempre lo que querías, sin importar los métodos, ni las vidas de aquellos que estaban contigo, haciendo de tus caprichos esperanzas, pensando que los otros tenían que responder simplemente porque eras tu quien preguntaba, y no sabías al final con que excusa buscarme, y me dejabas siempre con la sensación de no saber como carajos expresarte mi rabia y la impotencia que sentía, no sólo por tu alejamiento, sino tambien por tus opciones, por tus llamadas, porque me querías cercana aun sabiendo que esto hace tiempo estaba roto. Y no me mirabas a los ojos, nunca tubiste las agallas de mirarme fijamente a los ojos.

Un día entendí que mi papel contigo no era salverte la vida, por eso te la dejé toda entera, por eso te dije que no confundiéras mis fortalezas con mis debilidades. Entonces quizé saber en que momento me había perdido tanto a mi misma, porque cuando te fuíste aquí tampoco estaba yo y me tocó buscarme de nuevo, anudando todas equellas experiencias que en los últimos años habían rodeado mi vida, hablando con los muertos, con los de ahora y con los de antes, dejando salir lágrimas que me estaban oxidando por dentro, reconociéndo mis sentimientos.

La impotencia de no lograr lo que se busca, la lucha con la soledad que tanto duele, el deseo de sentir que núnca habías estado en mi vida, y la insoportable idea de no saber cómo hace uno para pararse de nuevo después de que todo anda en ruinas. Estaba cansada de hablarte, de nombrate, cansada de escuchar tu llanto, tus quejas y reclamos por la vida que no tuviste, por la fuerza que no utilizaste, cansada de buscar en ti a alguien que jamás estubo, y de la idea de saberte a mi lado a pesar que querer irme.

Mientras tanto tú seguías admirando mi fortaleza, como un roble, seguías pansando que era indestructible, que sólo tú eras quien tenía que ser comprendido, y seguías llamando, golpeando, hablando, mintiendo, finjiendo que todo seguía igual que antes, elogiando mi manera de ser, volviéndote insoportable haste el hastío, como un niño, reconociendo todo lo que pasamos juntos como un cuento, con la zagacidad que te dió el haber vivido siempre sin límites. Y es que ese ha sido tu mayor problema, los límites, jamás has sabido que en la vida existen barreras que no se pueden cruzar y creo que tú las has cruzado todas.

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16 Agosto 2005

Cuando uno cuenta una historia sin sentido.

Abrí los ojos, de nuevo ví el cuadro. Me acordé de la manera tan extraña cómo llegó a mis manos.

Salí de afán de la casa, sonó el celular, era él, no quise contestar, no sabía que decirle. No contesté, apague el móvil, llegue al metro, lo abordé y me acordé de nuevo del cuadro y de la manera tan extraña cómo llegó a mis manos.

Entré a clase de historia, la misma gente, el mismo tema y el mismo profesor, no pusé atención, escribí algo tan absurdo como lo que ahora escribo y me acordé del cuadro y de la manera tan extraña cómo llegó a mis manos.

Tuve hambre, salí a comer algo, a tomar tinto y a fumar, me tropezé con un extraño, hize como si no lo hubiéra visto, él sin embargo me saludó haciendo caso omiso de mi actitud, se me acercó y me preguntó por el cuadro, su pregunta me previno y recordé la manera tan extraña cómo éste, el cuadro, llegó a mis manos.

No entendí porque el extraño sabía algo sobre el cuadro. Empezé a sacar conclusiones. Seguramente él me lo había enviado, pero igual no tenía porque saber mi dirección y ni siquiéra mi nombre.

El extraño me contó que hace mucho me había conocido, que mentalmente había dibujado mi retrato y que se prometió a si mismo que cuando lo terminara ya en el lienzo, se encargaría de que yo lo recibiéra.

Esto me asustó un poco, no era normal, y por la historia el tipo no dejaba de parecerme un poco maniático. Sin embargo, no estaba prevenida, ni con ganas de salir corriendo. Esa era la mejor señal de todas, no se encendiéron las alarmas.

Me invitó a un café al que acepté, la clase al fin de cuentas estaba aburrida y me interesaba más el extraño que la historia.

Nos sentamos, me contó que le había pagado a un niño que vivía cerca para que me entragara el cuadro. Me explicó que el niño no era por supuesto ningún familiar, era también un extraño y que le hizó el favor por poca plata.

Al darse cuenta que el cuadro había entrado en mi apartamento, supo que yo no sólo lo había recibido, sino que seguramente me estaría preguntando por el personaje que lo había enviado y con toda seguridad, por la manera tan extraña cómo llegó a mis manos.

Me gustó el intento que hizó, el cuadro a decir verdad no era nada extraordinario, pero él ya estaba enganchado en mi vida. Esa noche fuímos a mi casa, supé que el extraño se llamaba Pablo.

El también preguntó por mi nombre.

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3 Agosto 2005

IN MEMORIAN.

La historia que voy a contar la sabe muy poca gente. Mi papá se llamaba Jairo Alfonso, pero yo normalmente lo conocía como "papá". El fallecíó hace algunos años y a pesar del tiempo que ha transcurrido, hasta hace muy poco comenzé a comprender lo que había significado para mi su partida. Creo que el dolor no me había dejado percibir lo que en realidad había ocurrido en mi con su muerte.

Pero ahora estoy lista para contar lo que pasó, tratando de revitalizar mi memoria, ya que muchas de estas cosas estaban guardadas y la caja decía "por este lado FRAGIL".

Mi papá siempre fue un buen padre, fue militar toda su vida y mi relación con él era muy cercana, digamos que ambos eramos un alter ego el uno para el otro. Pero luego les contaré de que se trató exactamente, por ahora quiero hablarles de su muerte.

Un día, quizas el peor de todos, nos enteramos que tenía un tumor cerebral, fue al hospital por un dolor de cabeza y resultó que la cosa estaba mal. El día que me contó mi mamá, lo único que hize fue ir al baño y llorar por mucho tiempo, no tenia ideas fijas, ni sentimientos precisos, todo era muy confuso. Tan solo recuerdo que a solas lloré porque mi mundo empezaba a colapsar.

Al principio estaba muy confundida, le reclamaba a mi papá por lo que le estaba pasando, sin embrago sólo quería estar con él el mayor tiempo posible. Su involución duró mas o menos 2 años, estubo en la casa y era tenaz ver cómo poco a poco, su físico y su ser se iban transformando.

No podía asociar, ni mental ni psicológicamente el hecho de su enfermedad, mi papá siempre fue un hombre muy fuerte, era el centro de la familia en muchos aspectos, y yo no sabía como relacionar la imagen de papá que tenía con la persona que ahora tenía frente a mi.

Yo quizé estar con él, pero en mi ocurrian ideas y sentimientos que me confundían mucho. Me acuerdo que estar a su lado, era pedirle que no se marchara, que luchara por estar aquí. No se si él se dió cuenta de eso, creo que si porque los médicos no entendiéron núnca porque duró tanto su enfemedad.

Ahí es cuando uno entiende que el amor es la fuerza mas aballasadora que tenemos los seres humanos para luchar.

Luego del tiempo, comenzamos a entender que pronto él se iría. Cada una por su parte empezó a hacerse a la idea. Estabamos cansadas, dos años en una angustia y en un no saber que pasará, aunque la muerte estaba tan cerca, la esperanza, así sólo fuera en sueños, también era nuestra última opción, o quizás la única que teníamos para no morir con él.

El ejemplo mas bonito fue ver a mi mamá a su lado, se miraban y se veía el amor entre ellos. Era a mi mamá a la única que recordaba. Cuando la veía, su rostro cambiaba y el de ella también se transformaba en ternura y dolor.

Un día antes de su muerte, entró cada una a su cuarto por separado y sin quererlo le dijimos adios. Yo le escribí algo, me acuerdo que le agradecí por todo lo que había hecho por mi, le dije que se fuera tranquilo que nosotras ibamos a estar bien, que era para mi lo mas grande pero que necesitaba decirle adiós, que lo veía cansado y que el deber estaba cumplido. (Quienes conocen el mundo militar saben lo que eso significa).

Al principio lo miré y no quería verlo, pero esa realidad tan fría estaba frente a mis ojos y era imposible no verla. Antes era él quien me decía que no me preocupara, ahora era yo quien tomaba su mano y en un acto de verdadero amor, le décía que podía irse, con la única condición de que ahora fuera mi ángel, que no se olvidara de mi porque con su partida, él se estaba llevando toda mi vida.

Salí de la habitación, sabía que el momento había llegado, mis lagrimas eran no sólo de desprendimeinto y de dolor, sino también de angustia frente al futuro que llegaba sin él, frente a la incertidumbre del padre que muere y el pilar mas fuerte de la vida de uno que no sólo se resquebraja, sino que sencillamente se va.

Por la noche, curiosamnete estabamos todas, mi mamá y mis hermanas, en la habitación. Digo curiósamente porque en esa época nosotras ibamos al colegio y entre semana no era normal estar en el hospital. Veiámos televisión y de repente un vaso se partió por la mitad en frente de todas, nosotras nos miramos y no dijimos nada, el silencio era la única respuesta posible.

Sabíamos que él hombre que estaba frente a nosotras, que era nuestro padre y esposo, se estaba despidiendo. Ya no tenía fuerzas, ya no podía más. Ya su corazón estaba cansado, ya estaba listo para irse. Y creo que con ese acto nos estaba diciéndo que él sabía que nosotras también estabamos listas para verlo partir.

Al otro día, nos avisaron que había muerto.
Al otro día mi corazón empezó a buscar de nuevo.
Yo me perdí con él,
hasta hace muy poco lo recuperé,
y con él encontré esta historia.

Mi hermana soñó con él hace poco y esto fue lo que le dijo:

"No se imaginan las maromas que estoy haciéndo para que todas ustedes esten bien"

A tu memoria padre.

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24 Mayo 2005

Encuentro

Hace algún tiempo nos volvimos a ver. Como siempre, él y yo no previmos lo que iba a ocurrir, o si lo previmos, no quisimos darle a eso mucha trascendencia.

Al vernos la alegría se notó entre ambos, una sonrisa inmensa de mí parte en respuesta de la alegría que él emanaba por el encuentro, y desde ahí, la mente se paró, un ambiente de distensión se creó y las palabras se sintieron en libertad de ser, nosotros no tuvimos mas opción que dejarnos delatar por ellas, los años (que son muchos entre nosotros) parecían ser esta vez livianos, dimos rienda suelta a la emoción de vernos de nuevo juntos, en casa y a salvo.

Un café no fue esta vez la excusa, pero los libros sí lo fueron, corroboramos que en el fondo seguíamos siendo un poco los mismos, por lo menos yo me seguía asombrando de sus ideas y el continuaba deleitándose con mis gestos. Parecía como si cada vez la risa fuese mas fuerte, como si a cada instante el permiso de invadirnos se ampliase y yo me sentía cada vez más cercana.

Sin embargo el dolor por la separación y el tiempo no compartido de nuevo surgió. La nostalgia de no hacer parte de los momentos felices de uno y otro fue un poco culpa y dolió. Este encuentro era diferente y así como hubo una inmensa felicidad, también fue grande la incertidumbre. ¿Cómo estará?. ¿Habrá pensado en mi en todo este tiempo?. ¿Todavía me quiere?. ¿Con quién andará ahora?. ¿Seré yo la misma?. ¿Esta vez podremos quedarnos por un tiempo mas largo?.

Verlo de nuevo es siempre volver a reconocerlo, jamás se siente como si ya lo conociese. Quise encontrarlo de nuevo, mirarlo, escucharlo, entenderlo. Sin embargo esta vez la atención principal no era él, sino yo, yo, sola y junto a él.

Un almuerzo compartido, el ritual habitual de informarnos acerca de aquellos amigos en común, de la familia, la universidad, el trabajo, la vida cotidiana que ahí no adquiere tanto sentido, porque es mas bien una forma de romper el hielo y de llegar a donde realmente interesa: ¿Cómo esta tu corazón?.

La felicidad es la primera manifestación de lo que sentimos , pero luego viene lo mas complicado entre ambos, la historia triste, aquello que nos atormenta porque quisiéramos ser siempre felices en nuestros encuentros. Ambos pensamos que ojalá no tuviésemos nada triste que contar, pero igual sabemos que al otro también le interesa esa parte de nosotros que seguramente es lo que mas amamos y detestamos de nosotros mismos.

Yo le habló de cómo me siento respecto a un amor que he tratado de superar, confirmo que he sanado muchas cosas en mi interior y que me siento como recién salida de una operación a corazón abierto, le cuento que estoy en proceso de recuperación, que haber luchado valió la pena y que ahora soy yo mas importante que nadie, me gusta contarle eso porque se que él se alegra conmigo.

Por su parte él me cuenta acerca de un proceso que acaba de iniciar en charla consigo mismo, de sus miedos, y sus ficciones de superhombre, de una mar que se torna tranquilo cuando él se sumerge, de la muerte que no es muerte y no se nombra como tal sino que es vida y angustia, de las veces en que siente que llueve en su corazón y del miedo de pensar que ese estado no pasa y sí se repite con cierta regularidad.

Al escucharlo yo siento un alivio inmenso, sabía que su forma de soñar (literalmente) no era normal y que por fin él había vuelto hacia si mismo.

Ambos nos sentimos de nuevo en el mismo lado, ambos teníamos miedos muy profundos y sin caer en la compasión mal entendida, nos comprendimos y nuestras almas se abrazaron de nuevo a través de las historias que mutuamente nos relatábamos y que al final eran nosotros mismos al desnudo y sin armas.

Pareciese como si ambos fuésemos muy ágiles cuando tenemos cierto control de la situación, cuando podemos ser espontáneos con cierta planeación, pero cuando no hay parlamento, cuando el lenguaje realmente se desborda y no se reprime, cuando en realidad yo me siento en sus brazos y el en los míos, cuando no sabemos que patrón seguir, cuando no sabemos es cuando mas nos asustamos.

Llegan lo miedos, el temor al abandono, a la separación posterior, la posibilidad de la despedida se materializa y de nuevo llegan los reproches, las insatisfacciones, el temor de no saber cual es la fórmula para que el otro se quede a nuestro lado.

Nos volvemos como niños sin respuesta y asustadizos, no queremos hacerle daño al otro y la idea de pensar que eso es inevitable nos asusta.

Finalmente, con la inseguridad de él y la garantía que yo presumía, decidimos intentarlo de nuevo. Una vez mas, él y yo juntos, un chance nuevo y como siempre la alegría de habernos vuelto a reconciliar fue mas grande y primo frente a los temores.

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11 Mayo 2005

Colombia para colombianos (y para extranjeros tambien)

Crónica

Somos una diversidad que para nada se encuentra y nosotros como profesionales tenemos que ayudar a tejer.

Era el 15 de octubre de 2003 cuando el grupo de sociología rural de la universidad Nacional de Colombia (sede Bogotá), inició una salida de campo con el fin de recorrer cuatro de las principales zonas de Colombia: la sabana de Bogotá, el Magdalena Medio, la Costa Atlántica y Santander.

Luego de once horas de viaje, cuando las camionetas ya han escapado del frío capitalino y el olor a tierra caliente se filtra por las ventanas, percibimos a Barrancabermeja, una ciudad de la que teníamos imágenes aisladas contadas por los medios, era como si estuviésemos recorriendo un lugar que desde siempre escuchamos, pero que jamás nos atrevimos a visitar.

Barrancabermeja es una ciudad muy grande y caliente en todos los sentidos. Un suelo que huele a húmedo, un entorno que se percibe casi quieto por el calor, un extrañamiento hacia nosotros los “extranjeros”, que llegamos desde el interior con el nombre de la universidad Nacional por todos lados, hace que el entorno tome un matiz especial, donde las huellas de la guerra no desaparecen y el color del miedo sigue latente.

Es en estas circunstancias donde se puede palpar un país que se ha fragmentado en pedacitos o que nunca ha logrado su unidad y Barranca puede ser testigo de esto, como bien nos lo explicó Gloria, una habitante de la comuna 7 de la ciudad: “Barranca esta dividida antes y después del puente. Existen por tanto tres Barrancas: una detrás de la malla de la refinería de Ecopetrol, esa es la ciudad exclusiva, que es la que no ve, ni oye, ni siente.

Otra que es la del puente hacia acá, donde habitan los estratos tres y cuatro que son los que ven pero no oyen ni sienten y una tercera es la del puente para allá, los estratos uno y dos que son lo que ven, oyen y sienten”.

Incrustada en la ciudad de la cotidianidad humana esta la refinería de ECOPETROL (la mas importante del país), es como una ciudad de hierro, monstruo de metal que escupe fuego por sus chimeneas y ennegrece el firmamento, es el corazón de Barranca y de la región, en ella trabajan 3000 personas de quienes depende económicamente toda la zona.

En contraposición a un mundo de la legalidad y la institución, que es la parte donde se encuentra la refinería, encontramos aquel otro que se mueve en lo clandestino, que genera riqueza y entramados sociales asociados al bandalismo y al enriquecimiento rápido y fugaz como el robo de gasolina y el narcotráfico.

Siendo un fenómeno que se evidencia más en lo urbano, Barrancabermeja sufre esta tensión entre un mundo legal de pocas oportunidades y uno ilegal con mayor inestabilidad.

Salimos de la refinería y la oscuridad de la noche cae sobre nosotros, es la hora de cenar y tenemos reservado un comedor especial, se trata de un restaurante que hace parte de una importante organización social del Magdalena Medio, la OFP (Organización Femenina Popular). Las paredes lila del lugar tienen enmarcado el himno de la organización, hay volantes, afiches, folletos y propaganda.

Yolanda -una líder de la organización- nos cuenta brevemente lo que ha sucedido en Barranca desde la época de la guerra entre guerrillas y Estado, por el control de la zona y las regalías del petróleo. Con voz temerosa recuerda sus dolorosas vivencias pues durante la última década el paramilitarismo agudizo el conflicto, trayendo a la región una ola de terror nunca antes vivida.

Durante los noventas los paramilitares toman el control de la zona y se adueñan del botín que deja el robo y contrabando de gasolina; 300 millones de pesos diarios. Su mirada se pierde en los recuerdos de masacres, como la del noventa y ocho, hermanos y padres muertos, donde sólo queda la soledad de las mujeres que es el otro rostro jamás contado de la guerra.

Su mirada y su pensamiento de nuevo se centran en el relato y su rostro toma un matiz de valentía, comprendemos que lo que nos narra puede costarle la vida, pero estas mujeres están llenas de berraquera y por medio de su organización se han enfrentado a los paras y a cualquier grupo que pretenda arrancarles la vida. Ha pasado una hora desde que inicio su charla, el teléfono suena, ella se aleja mientras nos domina una incertidumbre silenciosa.

Yolanda regresa, su rostro de angustia indica que algo grave ha pasado. Lentamente guarda su teléfono celular, y se dirige a varias de sus compañeras, entre tanto, la perplejidad se apodera del lugar y la preocupación se adueña de nosotros.

Pensativamente levanta su mirada y nos dice “ Han cumplido sus amenazas, una de nosotras acaba de ser secuestrada, debemos irnos, pero quedan en manos de la compañera Esperanza”.

Un clima de impotencia se generó entre nosotros, definitivamente no sólo éramos extranjeros, sino que las palabras y los discursos que tanto polemizamos en la universidad, sobre una y otra cuestión del conflicto, aquí se desvanecían, porque frente al sufrimiento las palabras a veces incomodan, y nosotros qué íbamos a decir si no entendíamos nada acerca de ese dolor que no pudimos ni nombrar.

Nuestro asombro se cruza con los ojos rebosantes de fortaleza de estas madres que tan amablemente nos han acogido. La guerra tiene varias caras y en medio de este clima pudimos ver una de ellas, la de la mujer que no pare hijos para la guerra pero que sin embargo, se encuentra en medio de un conflicto que sin entender bien debe soportar.

A la mañana siguiente cuando fuimos a desayunar, nos enteramos que la mujer secuestrada había sido asesinada por varios disparos en la cara a tan solo tres cuadras de su hogar y un minuto después de la llamada que recibió Yolanda. Fuimos invitados al velorio.

Una noche después estábamos en la Costa.

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Sobre mí

¿Definir quién soy en un párrafo? Mi casa tiene muchas habitaciones, espero que las puertas las puedas abrir. ¿Cuántas veces he intentado decirte que te quiero?.

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