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La Coctelera

BlackCat

Ten cuidado con lo que sueñas porque los sueños se cumplen....

Categoría: Ficcional

30 Septiembre 2005

El día de tu muerte.

El día de tu muerte estuve frente a ti, viendo en tu rostro un pasado que seguía vivo en mi mimoria. A mi mente llegaba lo que ya habíamos dejado, la vida. Tu ataúd tenía la bandera de tu patria, yo observaba mientras te enterraban, tu rostro cambiaba de forma, veía al hombre que era ternura frente a lo femenino, al ser humano que reía y lloraba, a aquel apasionado que entregó todo por la causa, su causa.

Te aferraste a la vida, eso me lo enseñaste vos, y con eso crecimos haciéndonos complices y amigos. Recuerdo nuestra camadarería, nuestros juegos infantiles siempre eternos y cuando te colabas sin previo avíso en mis cuentos. Cuando niña tus manos para mi eran la salvación a tantas pesadillas, recuerdo la seguridad que le imprimías a mi vida cuando me abrazabas, porque aunque núnca te lo dije, no fueron ni tus palabras ni tu experiencia lo que más me hizo amarte, sino tu cercanía, tus caricias que no eran un abismo inmenso y que yo pretendía devolverlas con besos. Luego dejamos de estar tan de a acuerdo, pero nuestras discusiones y diferencias siempre termianban con un te amo.

Tus palabras se clavaron en mi mente, para aceptarlas o criticarlas, tus miradas me daban tranquilidad, siempre supe que detras de tu seriedad estaba tu niño, y me dejaste claro que yo tenía acceso a él, por eso nos reíamos tanto, por eso nadie comprendía nuestra relación, todos interpelaban por el respeto, pero yo sé que a ti tanto orden te tenía abrumado.

Antes de irte te ví débil, pero parece que esa debilidad ha sido mi fortaleza durante estos años, ya no soy la niña que dejaste, ahora soy la mujer que entabla contigo esos dialogos que aún te cuestionan. Las palabras son mas importantes que antes, hemos ganado en cercanía y tu muerte me ha permitido comprender que la felicidad no es mas que la lucha que planteamos constantemente entre el dolor y la alegría.

Ambos fuímos tercos y creíamos en el ímpetu de cada persona, ahora me parezco en algo a ti, sé que si me viéras estarías orgulloso, no por lo parecida que sea o no, sino precisamente por aquello que sabes que no es tuyo y que sólo me pertenece a mi. Ahora eres un espectador, de pronto a veces intervienes acomodando cosas, pero sé que no necesitas hacerlo de a mucho porque confías en mi, sé que me observas y que te gusta verme, te gusta ver el rumbo que he tomado.

Hace un tiempo tu muerte dejó de ser un fantasma, desde ese entonces decidí continuar con mi vida sin permtir que ella decidiéra por mi. Aún me río bastante, me gusta la vida que tengo y de ves en cuando te pienso, ya no lloro como antes, ahora la vida sonríe. Cuando no estubiste mas, te hiciste visible, tu ausencia me permitió verte y la vida me hizo conciente de eso, y aunque me ha costado trabajo entenderlo, ahora sé que ambos compartimos el mismo silencio y duermo en paz.

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24 Septiembre 2005

Soledad.


"Sentir que el peligro a desaparecer es una amenaza constante, te enseña de la supervivencia y a olvidar que la vida va mucho más allá de eso".

Llegaste a un lugar que no es el de tú propia conciencia, pero que te recuerda la tuya que ya has olvidado, ves en los otros lo que te dictan tus mandatos, haces del mundo un reflejo de lo que piensas, porque así te dijeron que debía ser. Luego cambias las coordenadas, el norte no es más tu norte y resulta que ahora tienes que construir el tuyo propio, con las herramientas que te dió la vida, con lo que llevas como equipaje, aunque tú tan sólo seas una ilusión de ese mundo que no te pertenece. Para seguir te encuentras con la mayor dificultad de todas, tu propio ser, el que has descartado por largo tiempo, aquel que tanto criticaste y rechazaste porque te daba verguenza verte y aceptar lo que eras en realidad.

Pero tu ser siempre te estubo acompañando, ese ha sido tú destino y el de todo ser humano. En el camino te fuíste alejando de lo que tanto querías ser, terminaste repitiendo las frases que más odiáste alguna vez. Votando los sueños a la basura, traicionando a la niña que fuíste para darle la razón al mundo que alguna vez pensaste cambiar, resignandote porque resultó entonces que un carro y una casa eran mas seguros que la aventura de llegar a ser tu misma.

Pasaron los años y con el tiempo te adaptaste a todo, terminaste con un trabajo tranquilo en una zona alejada de la ciudad, con un sueldo acaptable que te permite ciertos gustos, una esposo brillante que tus amigos admiran por lo exitoso que es, y en la noche un trago que te hace recordar aquel tiempo en el que creíste que el mundo, tú mundo, podía ser mejor. Consideras que ya estás muy vieja para soñar, pronto te darán la pensión, el mundo seguro que tanto buscabas por fin es una realidad y no te diste cuenta que en el intento por construírlo lo perdiste casi todo.

Mañana irás al doctor, te diagnosticará que tienes cáncer, lo años se fueron, la frustración es tan grande que no puedes evitar pensar que todo ha sido un fracaso, lo único que deseas es tener de nuevo veinte años. Pero el tiempo no puede retroceder y esa es tú única certeza, la soledad.

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11 Septiembre 2005

Como un soplo.

Sé que luego de estar con él la invadió una trizteza que no podía entender ni descifrar, era una sensación de vacío que hace mucho no sentía. No se si luego de haberlo visto su conciencia lo había matado y con él todo lo que hubo entre ambos, no se si se sintió aislada, sin capacidad de poderse comunicar con el hombre a quien antes tanto había amado, no se si fue la idea de haber cambiado sin darse cuenta lo que percibió, o si fue el rechazo de un presente tranquilo que aniquila sentimientos que antes definían su ser.

Al tocar momentos del pasado creo que sintió que lo de antes no era tan definitivo como pensó, seguramente tuvo la idea de haber luchado sóla cuando creía que eran varios los involucrados, como cuando uno se da cuenta que no tiene interlocutor, de repente el reflector ilumina al artista en el escenario, éste se ha aprendido muy bien el parlamento, y cuando lo va a actuar, esta solo, interpretando un monólogo sin público.

Sí, el trofeo le fue otorgado, es posible que se haya sentido cansada y mentalmente hastiada de tantas ideas, pero la sensación de no saber qué vendrá, una vez se han asumido las cosas, hizo que sintiéra que todo el tiempo estubo luchando con un imaginario en su cabeza y eso la aturdió, aunque supiéra que esa es la naturaleza de todo imaginario.

Yo lo planteo como la analogía con el desierto, se apartó de todo para vérselas con ella misma, reconociendo que había cosas de si que sencillamente no soportaba, que éxistían reclamos que aún no habían sido escuchados y que había tanta vida allí adentro como núnca imaginó.

El desierto, la soledad y la amplitud al mismo tiempo, ella estubo en él, se sintió desprotegida en medio de tanta grandeza, tuvo sed y no fue capaz de saber hacia donde dirigirse para saciarla. Habló necesariamente con Dios cuando la pregunta por la muerte la cuestionó tanto, o para lo que sea, tuvo que buscarlo, aunque luego se enteró que Dios tan sólo fue un diálogo, un diálogo que le permitió encontrarse consigo misma en medio de la deznudes que eso implicaba, y que Dios fue un pretexto para que dejara de sentir verguenza y fuera capaz de abrazarse hasta que percibiéra la sombra que la iba a sacar de la muerte.

El desierto fue también su propia oscuridad, la perdida de todo sentido, de toda esperanza, el grito desgarrador que sale de adentro en momentos donde tan sólo se espera un milagro. Estubo rota por dentro y no logró unir sus mitades, tocó lo que más le duele y no supo que hacer con eso. El desierto fue la angustia de no tener norte, de no saber que hacer cuando la casa estaba hecha trizas, lo que antes era la vida ahora no era nada, no contaba con mas planes.

Fue a la vez su humanidad tangible, su debilidad que no conoció el futuro, el futuro que no tuvo sentido, el vacio de saber que se caía porque la habían tumbado con un nock out. El lenguaje támpoco le sirvió, su dolor no conocía el lenguaje, lo que eran códigos legibles no significaban ya algo , el lenguaje estaba cambiando y ella en medio de él, nombró lo que antes no tenía palabra, dijo cosas que jamás se imaginó y expresó aquello que ni siquiéra existía.

Quizás logró entender que no es que el escenario estubiéra vacío sino que fue ella su propia espectadora, con ella fue el encuentro, con sus propias imposibilidades y con sus mil mecanismos internos con quien se libró la batalla. Sólo ella enfrentó su propio dolor y seguro comprendió que ésto no fue mas que un soplo.

Y el soplo concedió el milagro.

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26 Julio 2005

Feelings

Al levantarse sintió de nuevo un dolor, el mismo, el de siempre. Sin embargo algo distinto ocurrió, entendió que entre mas tratara de evitar ese sentimiento, éste se avalanzaría cada vez con más fuerza contra ella, con el peligro de acabarla.
Así que decidió aceptarlo.

Su madre bien le había dicho _las cosas hay que dejarlas pasar, no hay que intentar tareas que luego resultan inútiles y agotadoras-.

Ella sabe que sentimientos como esos, al igual que todo aquello que le afecta en la vida, un día, seguramente sin darse cuenta, se irán. Se levantará y sabrá con certeza y con una sonrisa delatadora, la del vencedor, que el dolor sencillamente ya no esta.

Es bueno hablar sobre la vida, que bien le resulta en medio de unos tragos, pero que distinto es cuando al final de la jornada, se acuesta esperando que alguien la abraze y le diga con ese gesto, que así no todo esté bien, por lo menos ella aún esta viva.

Aunque las palabras la consuelan, las personas la acompañan, la vida le resulta, ella no tiene ni idea porque ocurre, que ultimamente todo le parece muy confuso.

Ella no cree en la magia, no en las respuestas instantaneas, pero por ahora lo único que le da consuelo, es mirar al cielo y esperar una señal.

No le gusta el pesimismo, detesta la gente que ha dejado de amar la vida, aquellos que no le dicen la verdad y espera con toda el alma confiar en la bondad del mundo.

¿Pero y su dolor? ¿Qué puede hacer ella con su dolor?

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19 Julio 2005

Ella, la otra.

Cuando la vió, sintió que su alma dejaba el cuerpo y se sentaba a su lado para observar. Los ojos de nuevo le brillaron, una mirada que antes atemorizaba, ahora se hacía limpia, sana, tranquila.

Se abrazaron, ella no pudo tocarla, simplemente se limitó a estar, sin sensaciones, sin emociones, sin nada, tan sólo estaba su cuerpo, pero aquello que la envolvía, su piel, no tenía contacto con nada, ni siquiéra con ella misma.

El abrazo duró mucho, las lágrimas, el dolor de la ausencia, la idea de la nada, la nada la asustó. Sintió miedo, un miedo que la devolvió al mundo que había construido con ella, la otra, de nuevo el temor revivió su consciencia, llena de pasado, de recuerdos, de viejo, de miedo.

El otro lado de su ser ya no existía, el miedo la había convertido en lo que tanto odió, su verdadero ser.

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7 Julio 2005

Objeto del deseo....

Había esperado mucho por ese momento. Ese día se levanto temprano, mil ideas llegaron a su cabeza pero no permitió que ninguna de ellas la distrajeran.

El ritual que acompaña todo emebellezimiento físico, hoy fue mas largo que de constumbre, le gustaba verse en el espejo, le encantaba observar el cambio y cómo a pesar de que su imagen cambiaba, ella seguía siendo la misma.

Por fin estuvo lista y salió.

Estaba tranquila, no había ni dioses ni demonios que le hablaran, su niña estaba dormida y ella sentía que estaba mas viva que nunca. Su imagen ya no era un problema, y ella misma dentro de si, támpoco.

Se bajo del carro, y lo vió pero no lo pudo ver, trató de sentirlo, de tocarlo, de besarlo pero no pudo. Lo había esperado por mucho tiempo, y cuando por fin parecía que la vida le respondía, al mismo tiempo era como si todos a su alrededor se burlaran de ella.

Sentía un gran aislamiento, lo tenía cerca, lo sabía enamorado, pero ella ya no estaba allí. Se díó cuenta que eso no era lo que quería, lo que deseaba no estaba allí donde ella siempre pensó que lo iba a encontrar.

De nuevo subió al carro, él iba con ella pero ya no era él. Ella lloró sin que él lo notara, ella quería otra cosa, no era suficiente tenerlo cerca, no era a él a quien buscaba.

El le habló sobre lo inalcanzable que la veía, ella sintió rabia, no podía estar con un hombre que la sentía perfecta, tan bonita, tan inteligente, tan lejana. No iba a jugar de nuevo el juego de salvadora, no quería seguir siendo mamá de sus amantes.

Para ella, él ya era distinto, algo en su ser lo rechazaba y lo negaba, algo en si le reclamaba: ¿Por qué no me asumes también con mis debilidades?. ¿Por qué esperaste a que fuera yo quien viniera a buscarte?. Si hubiéras hecho algo antes, si tan sólo no te hubiéras comido el cuento de la muñeca que creaste.

Ella sencillamente no podía estar con un hombre que la despojaba tan abruptamente de su humanidad, hasta colocarla cerca de los dioses, también quería ensuciarse el alma y sentirse mujer hasta el error.

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31 Mayo 2005

Una vez más...Ella.

Se levantó y se miró en el espejo, sus ojos no eran los mismos que había visto la noche anterior antes de acostarse.

Luego observó sus manos, al igual que sus ojos támpoco eran aquellas que siempre la habían acariciado.

Frente a la sopresa del nuevo rostro y de las manos que no eran suyas, bajó rápidamente las escaleras del segundo piso de su casa para bucar su cartera.

Una ves la encontró, la tomó, la abrió, sacó la billetera, y encontró la foto que se había tomado tan solo hace algunos días.

Al verla y revisarla detalladamente, comprendió que esos ojos sí eran los de ella, que esas manos seguían siendo las mismas.

Entendió entonces, que la que había cambiado... era ella.

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10 Mayo 2005

SUEÑOS/DREAMS

1.

Ese día se levantó temprano y como siempre en las mañanas estaba lloviendo. El cielo avisaba un sol de medio día y eso hizo que su esperanza en que todo saldría bien se avivara. Miro el reloj despertador y lo apagó previamente a que éste sonara, era habitual para ella despertarse poco antes de la hora programada. Se dirigió al baño y se ducho pensando en cual debería ser el atuendo apropiado para la cita. Descarto los jeans rojos y prefirió elegir una muda oscura, una camisa negra y un pantalón del mismo color. Sin saberlo, siempre que quería sentirse protegida elegía este color para pasar desapercibida. En la cocina no había nada que le provocara en ese momento, pero decidió comer algo para evitar el dolor de estomago horas mas tarde.

Hizo unas cuantas llamadas para cancelar algunas citas y saludó a su mamá, eso siempre le traía buena suerte. Antes de salir se persigno, al bajar al sótano del edificio para tomar el auto, se dio cuenta de que las llaves se le habían olvidado y tomo de nuevo el ascensor para recogerlas. Al lado de la mesa de noche encontró de nuevo la carta que había recibido la noche anterior, recordó que fue gracias a una línea al final de la carta que ella había aceptado cumplir la cita. “si no llegas no importa, igual te estaré esperando”. Sabía que esa había sido una sentencia. Quien la escribió la conocía tan bien, que percibía que con solo escribir eso al final ella llegaría.

Recordó de nuevo la dirección, pero algo en sus planes cambió. En desbe tomar el auto optó por un taxi, así evitaría perderse, deseaba llegar antes para pensar un poco mejor en lo que iba a decir y para reconocer y así familiarizarse un poco mas con el lugar. La ciudad ya estaba en pleno movimiento, el señor del taxi se notaba un poco cansado y le aburrió hablar con él acerca de la última noticia, que aunque fuese seria para el país ya no le asombraba. Decidió tararear en la mente la canción que sonaba en la radio, mientras el taxista hacía un monólogo al que ella apenas acentuaba con la cabeza cuando éste pedía su aprobación.

Al llegar al lugar se dio cuenta de inmediato que él ya estaba allí, ella lo vio pero este no tenía ni idea de que ella ya había llegado. Pagó el taxi, sacó de la cartera un cigarrillo, no tenía ganas de fumar y sin embargo lo encendió y fumo como si fuera la última vez en que lo haría. Se dirigió al restaurante en el que era la cita, ya estaba por acabarse el cigarrillo, inmediatamente encendió otro y se dirigió a la mesa donde él se encontraba.

Juan esta ves la vio y ella sostuvo su mirada, se arreglo el pelo y camino de forma mas lenta, como si él fuese una cámara que grabara en ese momento la llegada de una diva que todos los hombres admiran, pero en la mente de ella solo estaba la mirada de él.

Se acordó en cuestión de segundos que parecen horas, de la noche en que ambos se conocieron, recordó eso como una película, pero en el momento en que estaban a punto de besarse, se acordó de lo que había pasado hacía tres meses y la película que quiso recordar no tuvo fin, o si lo tuvo, pero no el de los amantes que se besan en la noche y creen que vivirán felices por siempre.

Volvió a verlo, pero esta vez la mirada fue de reclamo por todo lo que había pasado. Se saludaron como si fueran buenos amigos. Una sonrisa en el rostro de él no logró que ella cambiara su semblante, no expresó nada, ni dolor, ni odio, ni amor. Él se dio cuenta que quizá lo de la cita no había sido una buena idea, pero no podía irse, sabía que lo mínimo que ella necesitaba era hablar. Se sintió culpable pero no dejo que ella lo notara.

_ Al fin te vas o te quedas? – Pregunto Lía.
_Mañana me voy a las 8:30, el vuelo sale desde Bogotá con escala en Madrid, en el aeropuerto de Barajas y de ahí sale para Frankfurt – Él contestó.
_No te pregunté nada acerca del itinerario, me basta con saber que te vas, tu sabes que desde que te subas al avión tu vida ya no será mas cuestión mía. - Le dijo Lía.
_No te importaría si el avión se estrella verdad? – Irónicamente preguntó Juan.
_Tu sabes que no. – Contestó Lía casi entre los dientes.

Él la miraba como de costumbre, sus palabras no le inquietaron, la conocía muy bien y sabía que ella era de las que tomaba decisiones definitivas y para siempre, por lo menos eso era lo que dejaba ver cuando se sentía segura. Prendió un cigarrillo, miro los mentolados de ella y se dio cuenta de que ya casi no habían, este hecho la delató y le dio a él un poco de certeza de que la dureza de ella no era mas que la forma que tenía para no derrumbarse, pero que por dentro le pedía a gritos que se quedara y que no hiciera lo que según ella iba a dañar su vida para siempre.

Mientras fumaban y hablaban acerca del sol de medio día, él logró percibir una lagrima en el rostro de Lía, no le dijo nada porque era mejor que ella pensará que tenía todo bajo control, él no quería hacerle mas daño y sabía que si la cuestionaba era fácil que se derrumbara.

_Tienes algo con Elisa? – Preguntó Lía mirándolo a los ojos para ver hacia donde se dirigía la mirada de Juan. Ella sabía que si miraba a la izquierda era porque le mentía.
_Como se te ocurre, ella y yo sólo somos amigos. – Contestó Juan como cualquier hombre que se sabe descubierto.
_Bien, sólo quiero descartar opciones. Te he notado mal desde que llegaste, aunque no me lo hayas dicho, me he dado cuenta de eso y sólo quiero cerciorarme. Mi mamá te mandó saludes. – Lía supo que el mentía e intentó cambiar de tema.
_Le contaste algo? – preguntó Juan casi aliviado porque las preguntas acerca de Elisa, su antigua novia, habían cesado.
_No. Esto es solo de los dos. Por qué lo hiciste Juan?. – Lía por fin le hizo la pregunta que tres meses atrás no pudo hacerle
_No quiero hablar de eso. – Contestó Juan con intenciones de dar por terminada la charla. Era preferible que hablaran sobre Elisa y no acerca de aquello que era aún tan íntimo para él.

Juan percibió un aire que no le gustaba, sintió como si alguien hubiera descubierto un gran secreto que él prometió jamás develar y por fin decidió contarle como había ocurrido todo.

_Quise volver porque te extrañaba, allá la vida parece como una cárcel, si no tienes papeles no eres nadie, y yo siempre ha pensado que nunca he sido nadie y eso no me incomodaba, pero lo que no soporté, fue la idea de pensar que lo seguiría siendo por el resto de mi vida, así que opté por un camino seguro. Sabía que con plata podía estudiar y hacer todo lo que quisiera, pero lo primero era conseguirla y ya esta, la conseguí. Para poder viajar tuve que traer en la maleta mas de cien millones de dólares encaletados. – Contestó Juan en un tono seguro para que a ella no le quedaran dudas.
_Hablas de eso como si fuera lo mas normal del mundo verdad?. – Preguntó Lía.
_Hablo de eso como una opción, como la única. En este país las cosas son difíciles. He visto como mi papá toda una vida se ha dedicado a trabajar para tener tan solo una casa, un carro que ya le robaron y para pagar cada mes miles de deudas, ese es el destino de toda la clase media en Colombia. Yo quiero estudiar, tener mis cosas, ser alguien. – Juan sabía que con ella esos argumentos no importaban, pero respondió sólo para que Lía quedara tranquila.
_Pero a costa de que Juan?. De tu tranquilidad?. – De nuevo dijo ella con tono casi maternal.
_A costa de un futuro mejor. – Contestó Juan sin mirarla a los ojos.
_Mira Juan, a mi no me importan tus razones, con ellas o sin ellas me das lo mismo, ya escuché lo que tenía que escuchar. Yo me voy porque se que me puedo salvar, y sálvate tu como puedas. Al fin te vas? – Preguntó Lía mientras tomaba sus cosas para salir del lugar.
_Eso no tiene discusión. Me voy. – Dijo él.

2.

Todo esta tranquilo, no hay ninguna novedad, excepto el frío que corre por mis venas y los centenares de pensamientos que no me dejan en paz. Estoy seguro de que esta es la mejor opción, mi madre ya dispuso todo para cuando llegue a Europa y es mejor seguir con esto que parar antes de haber hecho la vuelta. –pensó Juan para si mismo mientras recorría el aeropuerto el Dorado de Bogotá horas antes de su vuelo.- .

Juan entró al baño para tomar un tranquilizante que le calmara los nervios, se lavó el rostro y las manos, se acomodó la nueva chaqueta que acababa de comprar y revisó sus papeles, se cercioró de que todo estuviera en orden. En la billetera encontró la foto de Lía, no quería meterla en problemas, por eso la rompió y la tiro a la caneca y con ella, quiso botar todo el amor que alguna vez sintió por esa mujer.

Sin embargo decidió que los recuerdos con ella jamás los iba a olvidar, en ese instante era lo único que tenía para sentirse seguro y los guardo como un nuevo gran secreto que jamás iba a develar. Se persignó, se acordó de que ella le había alguna vez hablado de Dios y tomó esto como un agüero de buena suerte. Se miro de nuevo al espejo y notó en su mirada el vacío de una vida llena de problemas que nunca había logrado superar, exceptuando los meses en que estuvo con Lía y sentía que todo estaba bajo control, sabía que ella tenía algún tipo de conexión con el Dios que tanto le nombró y que era como un ángel que la vida le había regalado sin habérselo merecido, o por lo menos eso era lo que él pensaba.

Al salir del baño, miró el reloj, eran las 8 de la mañana. Alzó su mirada y se encontró con Lía. No entendía que era lo que pasaba. Al principio pensó que era tan solo un espejismo, pero al sentir su olor y al ver su mirada, se dio cuenta que eso era lo mas real que en ese momento estaba viviendo.

3.

Ambos se dirigieron a la cafetería, él sabía que ella pediría un café y él decidió ordenar lo mismo, incluso optó por un cigarrillo mentolado que ambos se fumaron juntos como la primer vez en que se conocieron. Se acordó de ese día, de la vez que ella tomó su codo para que no se perdiera en medio del tumulto, pero no dejó que ningún pensamiento se le atravesara por la cabeza y lo hiciera retornar al cielo que ya hace mucho tiempo había dejado.

4.

Lía sabía que debía ir a despedirse de Juan antes de que éste tomara el vuelo. Aunque no le gustaban mucho las despedidas, prefirió ir al aeropuerto antes que cargar con la culpa de saber que pudo haber hecho algo por él y no lo hizo.

Lía entro al baño, al salir miro que su reloj marcaba ya las 8 de la mañana, pensó en que el tiempo se acababa. Al salir del baño, ella se encontró de frente con él, sintió como si el mundo se paralizará, creyó desmayarse pero no dejo que él notara nada. Al ver su mirada, recordó el vacío en los ojos de él, pero también recordó que ese hombre que tenía en frente había sido quien en algún momento le había devuelto las ganas de vivir, de nuevo sintió la gran nobleza que siempre la apasionó de él.

Ella lo invitó a que se tomaran algo. El pidió un café y un cigarrillo de los que a ella le gustaban y que siempre le critico por ser una costumbre de la gente bien como él le decía. Lía se sorprendió de esto, sabía que él ya la conocía y que no le importaba ser parte de su mundo. Mientras llegaba el café, sintió una ganas inmensas de llorar, de derrumbarse en sus brazos o de irse con él sin importar a donde. Pero Lía sí sabía hacia donde era que él se dirigía, y la sola idea de pensarlo la hizo volver en si.

_Te acuerdas esa noche en el bar cuando te pedí que jamás me dejaras caer y tu sin conocerme me abrazaste y me dijiste que eso jamás ocurriría?- Le preguntó ella.
_Me acuerdo de eso y de cuando no dejaste que me perdiera – Contestó Juan con la usual ternura con la que solía tratar a Lía.
_Pero finalmente me dejaste caer y te perdiste, no es cierto? – dijo Lía sin dejarse seducir por su tono de voz.
_Finalmente aprendimos a hacerlo solos – Contestó Juan sin mirar hacia ella.
_Para mi sí lo fue Juan. Desde el día en que me vine para Colombia, sin entender bien tu afán por que me devolviera, y después de estos meses en los que tardaste para volver, le pedí a Dios que me ayudara a solucionar mi situación contigo, pero jamás pensé que este iba a ser el desenlace. Tu eres bueno Juan, que pasa? – Lía hizo por fin su último intento.
_Tu no me conoces bien eso es todo. – Juan contestó como si le hablara a una desconocida que no tiene derecho a preguntar.
_No fueron suficientes tres años verdad? – Preguntó Lía de Nuevo.
_La vida que ahora tengo es diferente, no voy a dejar mis sueños por nada ni por nadie. – Contestó Juan como si fuese de piedra.
_Antes de tomar ese avión tienes un último chance, la oportunidad de tener una vida de verdad, con todo lo que eso implica, con problemas. Aquí puedes hacer lo que quieras, es mas difícil, lleva tiempo, pero puedes. Tu ya tienes una carrera, vas a botar cinco años de estudio a la basura?. Vas de dejar ilusionarte por todo lo que ellos te venden sin entender que tu tan sólo eres un muñeco que pueden botar cuando ya no sirva?. Te vas a comer el cuento tan fácil?. – Le dijo Lía con el tono alterado.
_No tiene discusión. – Contestó Juan como de costumbre dejando claro que la conversación concluía.
_A la mierda con eso. Mírate como estas. Desde que llegaste no te he visto un segundo en paz. A veces pareciera que la vida se te hubiese salido de las manos. No te has quedado quieto ni un instante, actúas como si todos quisiéramos hacerte daño. A veces tenemos que estar quietos, hay momentos en la vida en que lo único necesario es quedarse parado y ya esta. – Lía insistía.
_Si has venido para que cambie de decisión estas muy equivocada. – Dijo Juan.
_Bueno Juan, como quieras. A nosotros nadie nos obligó a estar juntos. Tu eres libre y yo se que debo dejarte ir si eso es lo que quieres. Me duele en el alma ver hacia donde te estas hiendo, pero no soy quien para impedírtelo. Eres libre Juan. Por primera vez en tu vida puedes decidir entre dos caminos perfectamente claros y ya veo por cual decidiste. Así como un día llegue a tu vida me voy, te dejo toda la libertad que necesitas para que hagas lo que quieras, pero conmigo ya no cuentes para nada, no me llames, borra mi correo, piérdete de mi vida por siempre. – Dijo Lía dando por terminada la conversación.

5.

Los dos escucharon el último anuncio para ingresar a la sala de emigración. Él se paro primero que ella. Ella se quedó sentada mirando a cualquier parte menos hacia Juan. Él sabía que cuando ella no lo miraba a los ojos era porque algo grave estaba pasando, sin embargo trató de llamar su atención pero todo intento fue inútil.

Él se fue sin decir nada, caminaba lento y sabía que ella lo miraba. Mientras avanzaba, fue como si las palabras de Lía se le clavaran en el pecho y en la mente. Recordó cada frase, cada ejemplo, cada insistencia que ella le hizo para que no se fuera . Sintió una ganas inmensas de llorar, de tirarse al suelo y esperar a que ella llegara para levantarlo y decirle que todo estaba bien. Le pidió a Dios devolver el tiempo, sus piernas temblaron como nunca antes. Guardo sus manos en el bolsillo para que el sudor no lo delatara.

Al mirar atrás para volver hacía ella y dejar toda esa estúpida ilusión que se había creído, se dio cuenta de que ella ya no estaba, ambos se habían perdido y él no tubo mas opción que seguir caminando en la misma dirección. No sabía cuando la iba a volver a ver.

Juan tomó el vuelo con destino a Madrid, en su maleta llevaba cien kilos de coca colombiana y un millón de dólares falsos bien encaletados, un pasaporte falso, los mil sueños que hecho en el bolsillo y el recuerdo de una vida tranquila a la que renunció.

6.

Ya ha pasado un año del viaje, finalmente Lía pudo reconstruir de nuevo su vida, comprendió que haberse separado de él fue la mejor opción que pudo tomar para ser feliz. Hoy día se encuentra sola, esta saliendo con alguien que conoció hace poco, esta mas tranquila y lleva las cosas con mucha mas calma que antes. Sabe que todo esto no fue fácil, que dolió y aunque a veces se sintió desfallecer, logró confirmar que todo en la vida ocurre porque existen planes que nos esperan, en un futuro que aunque incierto es con seguridad mejor.

Por su parte Juan tuvo que volver al país deportado. Hoy día sigue saliendo con su antigua novia Lisa, todavía llama a Lía con excusas que el mismo desconoce, se encuentra desempleado y algunas veces se le ve llorando en el café donde conversó con Lía por primera vez.

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